19 diciembre 2011

El avance de la mujer se frena en el primer mundo / 2







Estas son algunas de las asignaturas pendientes:

- Conciliación.

Siete años después de su anterior informe, este órgano consultivo del Gobierno -en el que están representados empresarios, sindicatos y organizaciones ciudadanas- muestra que la conciliación sigue siendo una cuestión puramente femenina.
Un ejemplo de ello es el tiempo que destinan hombres y mujeres al cuidado del hogar y la familia. En 2002, ellas dedicaban, de media, 4,5 horas al día al hogar y los hombres 2,06 horas. En 2010, pese a su impulso en el mercado laboral, la mujer dedicaba 4,25 horas frente a las 2,28 horas del hombre, según datos del INE recogidos por el CES.
"Las mujeres contribuyen en mayor medida al sostén económico de los hogares, pero los hombres no terminan de asumir su responsabilidad en el ámbito privado, lo que supone una carga de responsabilidades superior en muchas mujeres y una evidente desigualdad de género en términos de calidad de vida", alerta el CES. El desarrollo de políticas de conciliación propuestas no ha tenido, afirman, el resultado esperado.

- Hogares.

El modelo de familia clásico pierde peso. Los hogares unipersonales y monoparentales han aumentado. Al calor de esos cambios, los hogares que tienen como cabeza de familia a una mujer son ya dos de cada cinco. En 2004 eran solo un tercio. Una cifra en la que tiene mucho que ver también la mayor esperanza de vida de las mujeres (84,9 años frente a los 78,9 de ellos).

 Laura Nuño, directora de la Cátedra de Género de la Universidad Rey Juan Carlos, dice que realmente habría que llamar a estas familias "monomarentales", porque están fundamentalmente formadas por mujeres. Así mismo, explica que la crisis tiene un papel importante en este auge de hogares sustentados por mujeres. "Cuando el varón proveedor no trae un salario, es ella la que se echa a la calle a buscar lo que sea", dice.

- Cuidados.

 A pesar del irreversible proceso de incorporación femenina al mercado laboral, en torno al 48% de las mujeres no trabajan o no buscan empleo por estar al cuidado de niños, adultos dependientes, o por dedicarse a otras obligaciones familiares. Entre los hombres, ese porcentaje es del 3,8%. Además, los permisos y excedencias por cuidado de hijos han sido solicitados, refleja el CES, en la práctica totalidad por mujeres.

"Las mujeres siguen ocupándose de lo de dentro y de lo de fuera", observa Almudena Fontecha, secretaria de Igualdad de UGT. "Ha habido muchos cambios, la mujer participa ya en la vida activa, pero esa incorporación no se ha producido en términos de igualdad.

 El mercado de trabajo sigue funcionando como si las mujeres no estuvieran, y no se fomenta la corresponsabilidad. Para la mujer es una carrera de obstáculos", dice. Dificultades mayores con la crisis. "¿Cuál es una de las primeras medidas en caer? El permiso de paternidad", critica Nuño. Porque en ausencia de servicios públicos, es la malla de solidaridad familiar quien se ocupa de los cuidados. Y esa malla son las mujeres.

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