13 marzo 2010

Mujeres en el mundo: Afganistán 2




La situación de las mujeres afganas encarceladas

Mujeres, niños y niñas en la prisión de mujeres de Badam Bagh



Otra joven presa en Badam Bah es Fawzia, que tiene siete hijos. Tomó la decisión de que no vinieran con ella a la cárcel. Viven ahora con su padre y una tía.

Fawzia: “No puedo tener a mis niños en la cárcel… Hay una guardería, pero la disciplina de aquí no es la misma que fuera. Soy madre y no quiero que vivan en la cárcel”.

Pero, ¿por qué está Fawzia en la cárcel?: “Hace dos meses que me arrestaron. Estoy aquí porque después de que mi marido me golpeara, me enfadé tanto que me fui de casa a vivir con mi cuñada”. Y cuando el sobrino de Fawzia fue a hablar con su marido en su nombre, ambos, Fawzia y su sobrino, fueron acusados de adulterio.


“El artículo 4-27 del código penal dice: ‘La persona que cometa adulterio será sentenciada a un período largo de cárcel’. Se entiende que un período largo va entre cinco a quince años”. No se pudo probar el delito de Fawzia, pero sí se la sentenció a los tres años de cárcel que pidió el fiscal para ella.

Fawzia: “El fiscal le dijo a mi marido que si no le daba dinero, pediría una pena por adulterio para mí”.

Fawzia dice que ese mismo fiscal está ahora en la cárcel por aceptar sobornos y hacer acusaciones falsas.

La mayoría de las mujeres en Afganistán conocen muy poco sus derechos constitucionales y no tienen muchas posibilidades de acceder a la justicia. En otro país, Fawzia y muchas de las mujeres que están aquí ni siquiera pisarían la cárcel. Serían consideradas víctimas en vez de delincuentes.

Los miembros del parlamento de Afganistán han acusado a algunos guardias de la prisión de Pol-e-Charkhi en Kabul de violar a las mujeres prisioneras. Una delegación de parlamentarios afganos que visitó recientemente la prisión ha declarado que algunas mujeres están embarazadas como consecuencia de esas violaciones. (BBC Persian, 14 de noviembre de 2007).

Reportaje tomado de AmecoPress.
Fotografía de Archivo de AmecoPress.

No hay comentarios:

Publicar un comentario